El viernes pasado, cuando estaba realizando el viaje de vuelta a mi hogar, con la satisfaccion y la alegria de haber visto a Catolica ganar nuevamente, mas alla de que si jugaban los titulares o los reservas, juveniles o veteranos, el equipo A o el equipo B, volvi despues de mucho tiempo de estar asistiendo al estadio a tribuna Alberto Foullioux a la tribuna Mario Lepe, antes conocida como la tribuna Hincha o la clasica, la galeria sur, donde "Los Cruzados" y antes, "Los del Este" (la primera vez que fui al estadio era esa la barra) se colocan a alentar a la UC.
Durante muchos años asisti a galeria, siempre saltando, gritando, llorando, en fin demostrando todos mis mas grandes sentimientos por la franja, en aquellas instalaciones, conoci a mucha gente, hice grandes amigos, etc., pero mas alla de eso, pertenecia a un mundo, el mundo de la barra, de los bombos del carnaval, de la fiesta, de los lienzos.... debo reconocer
Obviamente fue pasando el tiempo, mi forma de ver la pasion fue cambiando, empece a disfrutar mas de los partidos, pero no como hincha, si no que como amante del futbol, me fui de tribuna hincha, para comenzar a alentar a la UC desde tribuna campeones, comence a llegar mas tarde al estadio, pase de ser un empadronado de barra a ser socio del club, ya no veia al Koala o al Simio, fui cada vez mas critico del futbol, que de los pecho frios, quizas porque me estuve volviendo como ellos, el sentimiento es distinto, se grita gol de otra forma, se va mas en familia, el espectaculo se ve claramente desde cualquier parte de la tribuna, la vida y la muerte no se ven por Foullioux, el amor por la cato esta, eso es indudable y es quizas tanto o mas que el hincha de galeria, pero la pasion es distinta, todo es vertigo en la barra, en cualquier momento aparece una rencilla, que hay que juntarse antes para entrar todos juntos, que esto, que lo otro....
El viernes, al volver a la barra, la encontre distinta, pero igual... que contradictorio, pero es cierto, me encontre con amigos, el gab y el Raul, divise al Simio, vi a un par de "niños" que se han convertido en hombres y siguen donde mismo, dejanlo el corazon en la barra, habia vuelto a mi casa, pero vestido distinto, estaba vestido de oficina, de adulto, ya no era uno del grupo, del antiguo grupo, si no que estaba como una visita, como cuando volvemos a la casa materna, sabemos cada uno de los protocolos, cada una de las mañas, pero ya no es 100% nuestra, existen nuevas generaciones en la barra, lo que es increible, esa es la idea, que los nuevos hinchas se empapen con los colores, que amen la camiseta, pero para eso, algunos tenemos que retirarnos, entregar el testimonio, pero nunca dejar de alentar, para eso esta tribuna Ignacio Prieto, Foullioux y para los pudientes Sergio Livingstone, y quizas algun dia asemejarse a potencias como el Barcelona, que tienen listas de espera de años para ser socio del club, en definitiva, hacer que la pasion de la barra pase a ser la pasion del estadio, es un sueño hermoso y a largo plazo, pero para mi, fue volver 90 minutos a mi adolecencia, a reirme de las cosas que vi, a separar weones que se peleaban por tonteras en la barra, volvi a casa, por un rato, pero volvi.

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